viernes, 23 de julio de 2010

Crítica Teatral

PARÁSITOS
De varios tipos de invalidez




Obra de Marius Von Mayenburg
con dirección de Lucas Olmedo



El dramaturgo Marius Von Mayenburg no solo hace hincapié en la invalidez física en su obra Parásitos, sino que también expone, descarnadamente, muchas otras, que no se ven en el cuerpo, pero que indudablemente impiden el transitar por la vida.
La culpa, la dependencia, la auto-conmiseración, la no concreción de sueños, operan como otro tipo de taras que hacen que los seres que la padecen deambulen en la vida sin rumbo fijo y sin metas, rogando, ya sea amorosa o violentamente, que el otro le brinde una poco de afecto, para así sentir que son algo en el mundo.

El texto de Von Mayenburg apela a la simultaneidad para dar una idea totalizadora de esas vidas. Un humor negrísimo y cruel, una descarnada exposición de los personajes (la mirada del autor no es nada para compasiva para con ellos), junto a la creación de situaciones del vivir llevadas a estados de permanente tensión, hacen de Parásitos un hecho escénico de climas muy particulares.

El director Lucas Olmedo profundiza la idea de invalidez creando una atmósfera de extrañamiento, fruto de una ajustada ilimitación de espacios (dentro de una escenografía de buscada precariedad, en una concordancia absoluta con el estado de los personajes) y a un registro de actuación en donde los actores llevan al máximo la exposición de sus taras (tanto físicas como espirituales, o ambas a la vez). La pieza alterna, en forma estupenda, tiempo de espesa morosidad con fulminantes temblores, reforzando ese estado de extrañeza.
También tiene mucho que ver con esos climas el buen diseño de iluminación de Juan Andrés Piazza, ya que trabaja un registro cercano a la opacidad. Una desgastada cotidianeidad es el sello del vestuario diseñado por Guadalupe Rodríguez Catón.
Todos los componentes de elenco logran muy buenos trabajos otorgándole cada personaje una singular carnadura, que al interrelacionarse con los otros posibilita crear intensidades conmovedoras.
Parásitos, es doloroso decirlo, muestra a un estadio de la sociedad cada vez con más crecimiento, ya que las redes humanas son cada vez más frágiles.

Gabriel Peralta

sábado, 3 de julio de 2010

Por Nepo Sandkuhl


PARÁSITOS

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Hasta donde llega la necesidad de la existencia del “Otro”


Esta podría haber sido una obra de vampiros en una zona costera. Y nadie afirma que no lo sea del todo. Un parásito es aquel organismo vivo que se nutre a expensas de otro ser vivo de distinta especie al que se suele llamar huésped. El huésped, generalmente, en relaciones patógenas, no tiene beneficio alguno de aquel estrecho vínculo, aunque existen, ocasionalmente, relaciones de mutualismo, dónde el beneficio es para ambos, o relaciones de comensalismo dónde el huésped no sufre daño alguno. Aquí, al parecer, estamos ante relaciones evidentemente patógenas. De todas formas, todo se nos presenta con tanta ambigüedad…que es difícil separar la paja del trigo.


“Parásitos” de Marius von Mayenburg es la nueva puesta en escena de Lucas Olmedo. Más allá del planteamiento de von Mayenburg, Olmedo revaloriza en escena el no defnifir quien necesita a quien, es decir, que dificulta la identidad del parásito, optando por volver a todos los personajes un ser dependiente del otro y transformarse a su vez el parásito del otro.


“Parásitos” es un juego, donde los personajes disputan contra ellos mismos en la soledad; lucha por un “otro” que les cuide y los haga ser lo que son; el problema, y ahí está muy bien jugado por todo el grupo de trabajo, que la puesta en escena no pone en evidencia quien es el parásito de quien; no hay una marca determinada de la necesidad del otro. Todos se necesitan porque así lo decidieron.



No sólo los actores: Pablo Roselli Mirci, Salomé Boustani, Pablo Chao, Alfredo Zenobiy Guadalupe Rodríguez Catón, también todo el equipo de trabajo llegan a crear climas, mucho sentidos y pulsiones para el espectador en los silencios, tensiones y oposición en la escena.


Mostrando ámbitos pesados, oscuros y fríos, “Parásitos” se desenvuelve en la producción de la narración oral, con ninguna intensión de agravar los hechos; el choque, la fricción y la tensión se producen en los encuentros de los personajes con la situación, con el silencio –que de hecho es una consecuencia-, con el otro.


“Parásitos” está los jueves a las 21:00 en Beckett Teatro, Guardia Vieja 3556, reservas al teléfono 4867-5185; mayor información en http://parasitosdebuenosaires.blogspot.com/