martes, 10 de agosto de 2010

Crítica de VuenosAirez

Egocentrismo a la luz del Sol

Parásitos






Parásitos es una obra signada por el patetismo dramático y la bizarra comedia que se ríe de las miserias que subyacen en las relaciones humanas.
Desde una puesta atravesada por una atmósfera “verde marina” podemos ver en primer plano parejas que se necesitan uno al otro para justificar su sentido de existencia en la tierra.
Preocupándose por su habitante interno o huésped, se funda la relación de necesitar de otro. Desde allí, las relaciones por propias ausencias, el pensamiento egoísta e interesado, falseado desde la suspicacia de la caridad, los interpretes se persiguen y se dañan. Viven un anhelo desenfrenado. Son siempre perdedores.
Esa enfermedad moral que transita la contemporánea modernidad, el egocentrismo obsesivo, es asestada de plano como un mazazo indigno en el corazón del espectador: El patetismo crudo, inerte y agridulce es el martillo.
El ego insano que necesita introducirse como un Parásito dentro de la personalidad del otro .
Asi, Lucas Olmedo, se arriesga con esta puesta que moviliza desde la angustia, pero nos paraliza con su negra comicidad.
Es destacable la paleta de colores pasteles que se utilizaron en el diseño de escenografía y vestuario, contrastando y elaborando un sentido desde la aleación de disímiles climas, la angustia y el verde marino.

Mariano Beitia

viernes, 23 de julio de 2010

Crítica Teatral

PARÁSITOS
De varios tipos de invalidez




Obra de Marius Von Mayenburg
con dirección de Lucas Olmedo



El dramaturgo Marius Von Mayenburg no solo hace hincapié en la invalidez física en su obra Parásitos, sino que también expone, descarnadamente, muchas otras, que no se ven en el cuerpo, pero que indudablemente impiden el transitar por la vida.
La culpa, la dependencia, la auto-conmiseración, la no concreción de sueños, operan como otro tipo de taras que hacen que los seres que la padecen deambulen en la vida sin rumbo fijo y sin metas, rogando, ya sea amorosa o violentamente, que el otro le brinde una poco de afecto, para así sentir que son algo en el mundo.

El texto de Von Mayenburg apela a la simultaneidad para dar una idea totalizadora de esas vidas. Un humor negrísimo y cruel, una descarnada exposición de los personajes (la mirada del autor no es nada para compasiva para con ellos), junto a la creación de situaciones del vivir llevadas a estados de permanente tensión, hacen de Parásitos un hecho escénico de climas muy particulares.

El director Lucas Olmedo profundiza la idea de invalidez creando una atmósfera de extrañamiento, fruto de una ajustada ilimitación de espacios (dentro de una escenografía de buscada precariedad, en una concordancia absoluta con el estado de los personajes) y a un registro de actuación en donde los actores llevan al máximo la exposición de sus taras (tanto físicas como espirituales, o ambas a la vez). La pieza alterna, en forma estupenda, tiempo de espesa morosidad con fulminantes temblores, reforzando ese estado de extrañeza.
También tiene mucho que ver con esos climas el buen diseño de iluminación de Juan Andrés Piazza, ya que trabaja un registro cercano a la opacidad. Una desgastada cotidianeidad es el sello del vestuario diseñado por Guadalupe Rodríguez Catón.
Todos los componentes de elenco logran muy buenos trabajos otorgándole cada personaje una singular carnadura, que al interrelacionarse con los otros posibilita crear intensidades conmovedoras.
Parásitos, es doloroso decirlo, muestra a un estadio de la sociedad cada vez con más crecimiento, ya que las redes humanas son cada vez más frágiles.

Gabriel Peralta

sábado, 3 de julio de 2010

Por Nepo Sandkuhl


PARÁSITOS

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Hasta donde llega la necesidad de la existencia del “Otro”


Esta podría haber sido una obra de vampiros en una zona costera. Y nadie afirma que no lo sea del todo. Un parásito es aquel organismo vivo que se nutre a expensas de otro ser vivo de distinta especie al que se suele llamar huésped. El huésped, generalmente, en relaciones patógenas, no tiene beneficio alguno de aquel estrecho vínculo, aunque existen, ocasionalmente, relaciones de mutualismo, dónde el beneficio es para ambos, o relaciones de comensalismo dónde el huésped no sufre daño alguno. Aquí, al parecer, estamos ante relaciones evidentemente patógenas. De todas formas, todo se nos presenta con tanta ambigüedad…que es difícil separar la paja del trigo.


“Parásitos” de Marius von Mayenburg es la nueva puesta en escena de Lucas Olmedo. Más allá del planteamiento de von Mayenburg, Olmedo revaloriza en escena el no defnifir quien necesita a quien, es decir, que dificulta la identidad del parásito, optando por volver a todos los personajes un ser dependiente del otro y transformarse a su vez el parásito del otro.


“Parásitos” es un juego, donde los personajes disputan contra ellos mismos en la soledad; lucha por un “otro” que les cuide y los haga ser lo que son; el problema, y ahí está muy bien jugado por todo el grupo de trabajo, que la puesta en escena no pone en evidencia quien es el parásito de quien; no hay una marca determinada de la necesidad del otro. Todos se necesitan porque así lo decidieron.



No sólo los actores: Pablo Roselli Mirci, Salomé Boustani, Pablo Chao, Alfredo Zenobiy Guadalupe Rodríguez Catón, también todo el equipo de trabajo llegan a crear climas, mucho sentidos y pulsiones para el espectador en los silencios, tensiones y oposición en la escena.


Mostrando ámbitos pesados, oscuros y fríos, “Parásitos” se desenvuelve en la producción de la narración oral, con ninguna intensión de agravar los hechos; el choque, la fricción y la tensión se producen en los encuentros de los personajes con la situación, con el silencio –que de hecho es una consecuencia-, con el otro.


“Parásitos” está los jueves a las 21:00 en Beckett Teatro, Guardia Vieja 3556, reservas al teléfono 4867-5185; mayor información en http://parasitosdebuenosaires.blogspot.com/

sábado, 26 de junio de 2010

Buenos Aires Jaque Press


"Parásitos" del alemán Marius Von Mayenburg en el Beckett teatro de Buenos Aires

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El título del espectáculo es bastante apropiado, “Parásitos,” y si bien hay algo Beckettiano en la obra, es de un dramaturgo alemán, Marius Von Mayenburg. Primera advertencia: si el espectador se encuentra en medio de una aguda crisis de pareja, convendría ver el espectáculo después de un buen descanso. Segunda advertencia: si Usted ha dejado el marido en casa mirando un partido de futbol, sería aconsejable volver sin tomar un café irlandés en el bar de la esquina.

Los espectadores se ubican en sus butacas,se apagan los teléfonos, se apagan las luces. Un hombre toca el piano eléctrico, espaldas al público, luego acciona su silla de ruedas y se dirige al público, tranquilo y simpático: dice que hoy es un día tranquilo. Es uno de los pocos minutos de calma en el espectáculo.

En todas las relaciones hay una violencia verbal turbulenta que salta a escena tan pronto se haya instalada la racionalidad. La energía escénica se acerca a veces a un nido de vampiros, o bien, de parásitos. Tanto los unos como los otros viven a expensas de algún ser vivo, el huésped.

El amor y la solidaridad son conceptos extraños para estos personajes, todos tienen relaciones patógenas, pero se mueven también en un mar de ambigüedades, de insinuaciones, de acusaciones, de amargura y de gran tensión dramática.

La historia podría haber sido absolutamente sin interés, pero Mayenburg sabiamente introduce ingredientes teatrales de gran efectividad. Cuatro jóvenes y un señor ya grande se alojan en una especie de pensión lúgubre en una ciudad balnearia. Beti cuida su novio, Ringo, víctima de un reciente accidente automovilístico que lo ha dejado paralítico. Cualquier comentario entre ellos es suficiente para inflamar una discusión encendida.

Pronto aparece Multscher, quien lo atropellara, atribulado, vagamente culposo, expresando intenciones de difícil comprensión. En el mismo espacio Beti recibe a su hermana menor, embarazada, hallada inconsciente a un costado de la autopista, y también Petrick, su novio.

El espectáculo propone un abordaje a las relaciones humanas de manera casi bélico. Es un desafío sumamente exigente para los actores. Sin embargo, las situaciones aparecen como espejos que reflejan fielmente la subyacente tensión entre todos los personajes. El público entiende una fuerte ironía en las rimbombantes quejas y explosiones emotivias de los personajes, y está bien ya que la obra de Multscher investiga la ironía y lo oscuro de las relaciones humanas sin dejarse llevar por nubes trágicas.

domingo, 13 de junio de 2010

En Escena Hoy


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Gente que no

Según el diccionario, parásito es aquel organismo animal o vegetal que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él sin llegar a matarlo. Nunca mejor puesto el título de una obra. Una embarazada desquiciada y suicida no deja de hacer reclamos a su marido; un inválido resentido y malhumorado toma a su esposa como una sirvienta a tiempo completo. Parásitos que absorben la energía de quienes lo rodean dejándolos practicamente secos, con la vitalidad suficiente para seguir soportándolos. Pero la obra no se queda en esa visión parcial sino que también nos muestra que el organismo parasitado también necesita de esa situación y, neuróticamente, ayuda a mantenerla.

Parásitos es una propuesta muy cruel, sesgada por un humor corrosivo como un ácido que se arroja a la cara de la persona que teóricamente amamos. La obra nos muestra que no es necesario quererse (ni siquiera a uno mismo) para estar con alguien; basta que sea funcional a nuestra retorcida visión de la convivencia. De esta manera podemos escuchar como la esposa amenaza a su marido inválido con pincharle las gomas de la silla de ruedas o a un marido pidiéndole a su mujer (quien va a tirarse por la ventana) que aproveche que baja para sacar la basura.

Una obra que si no estuviera trabajada en tono de comedia negra sería un cañonazo en el alma porque las situaciones llegan a una crueldad extrema que nos muestra lo nefasta que puede ser una relación. Con buenas actuaciones, donde se destacan los papeles femenínos, la obra es una muy buena propuesta para que la disfruten aquellos que gozan del humor más negro y son capaces de reirse de la parte más oscura del ser humano.

Martín Fernández Tojo

Revista Watt

10/06/2010 - 21:00:00
Parásitos
Beckett, Guardia Vieja 3556
$30
+ informacion
"Parásitos" de Marius Von Mayenburg (Autor Alemán), dirigida por Lucas Olmedo.
Olmedo realiza una muy buena versión de este texto alemán contemporáneo, poniendo en escena todo el humor sórdido y una puesta que nada tiene que ver con la solemnidad con la que se suele tomar a la dramaturgia alemana.
Funciones: jueves 21hs.
Localidades: $30 (Descuentos est. y jub $20)
Reservas al 4867/5185
http://parasitosdebuenosaires.blogspot.com/

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